martes, 18 de febrero de 2014

Capuchino con tu recuerdo





Muy pocas veces en mi vida opté por el silencio, pero ninguna me dolió tanto como ésta. La vi llegar con el paraguas chorreando a cuestas, me miró entre irónica y aburrida y me dijo: “el invierno todavía no terminó!” Por qué no he podido dejarla a un lado en mi cabeza es todavía para mí un misterio, no digo ya “sacarla de mi cabeza” porque sería bastante utópico. Pero con el paso de los años he aprendido a colocar algunas historias en una caja y ponerles tapa en mi memoria, obviamente son cajas de cartón, que se humedecen, se rompen y no tienen tapas herméticas. Pero son cajas al fin y al cabo. Con su sempiterna mochila (siempre chica, siempre azul) y muy abrigada siguió hablando rápido mientras desensillaba, “qué decir sobre esta lluvia o este frío que no se haya dicho ya, hablar sobre el tiempo no tiene el más mínimo sentido” dijo mientras se contradecía. No podía ofrecerle ni una estufa después de mis dos pisos por escalera, sólo una calle ruidosa y un sillón bastante incómodo. Por qué ahora, me pregunto, vuelve a mí su sonrisa, su voz fuerte y alta, su sarcasmo… y detrás me repregunto: ¿Ella pensará en mí? ¿De qué forma? ¿Cuáles podrían ser los adjetivos que le adjudicara a mi persona? Sonó el teléfono y preguntaron por su nombre, mientras me enfrasqué en una discución casi filosófica con alguien a quien aún no conocía, después unos brownies despertaron sus elogios, a esa altura de la historia creo que ya éramos amigas. Ahora, después de tanta agua bajo el puente, no sé por donde andará su memoria. Después de más de 3 años de no hablarnos difícilmente pueda saber en qué historia se encuentra su cabeza. Vidrio por medio de la mesa de un bar; 2 hombres en un quiosco, inyectan a una perra salchicha embarazada. Con paréntisis como éstos uno podría llegar a varias conclusiones: “todo tiene que ver con todo, por lo cual algo inevitablemente hará que ella me recuerde de alguna forma.” O tal vez “hay tantas historias insólitas por ser vistas que es fácil encapsular las que no queremos volver a recordar.” O quizás “mi condición de inolvidable también le tirria a ella en algún resquicio de su mente, e incontables veces  a vuelto a clavar la tapa de la caja en la que me mantiene en su memoria.” 

3 comentarios:

  1. Hay Ali!! que comentarte si al leerlo me quedé sin palabras!!, me corrió por el cuerpo una mezcla de sentimientos que erizaron la piel. Esa tapa de carton que muchas veces les ponemos a los recuerdossss, que no queremos recordar no???. Basicamente espectacularrrrr!!
    Me encantooooo!!!!!!!!!!!!
    Besoss miless
    Letiiiiiiiiiiiiiiiiiii :)

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    1. Que bueno que te gustara, Leti. Me alegra que algo que escribo pueda llegar a transmitir emociones y sentimientos que uno atraviesa en la vida. Gracias por dejarme comentario! ;) Besotes

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  2. Si está muy bueno!!!! uno logra transmitir eso, cuando escribe realmente con el alma!!!
    Así que a continuar escribiendo que quiero leerrr mas cosasss!!!!!
    Besotessss
    Leti :)

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